09 Abr 2018

¿Por qué respaldar tu información?

Siempre vale la pena preguntarse qué pasa si pierdes tu información y qué se puede hacer para minimizar el riesgo.

Una vez un profesor de Finanzas nos dijo: “Sólo se debe tomar seguros para aquello cuya pérdida supone una desestabilización muy grande para nosotros”. Si bien fue en el contexto de las garantías extendidas que el retail ofrece para los electrodomésticos, deja un espacio para reflexionar sobre la naturaleza de los seguros. Claramente, en el contexto de esa conversación, no se justificaba pagar la garantía extendida para la tostadora, pero quizás sí para el refrigerador.

En el mundo de las empresas, también existen cosas que nos duele perder: la maquinaria, los vehículos, el edificio, el tipo de cambio al cual operamos, nuestra información, etcétera. Para todas las anteriores existe algún tipo de seguro (seguros, contratos forward, entre otros.), excepto para la información con la que trabajamos.

Especulando, me parece que es porque es muy difícil cuantificar el impacto que tiene sobre la empresa perder información. Las horas que una máquina se detiene por una avería, el tener que comprar un vehículo nuevo, un cambio brusco en el tipo de cambio tienen impactos fácilmente cuantificables. La pérdida de información es bastante menos directo.

Por ejemplo, hace algunos meses, el ransomware Wannacry atacó a las redes corporativas de diversas empresas a lo largo y ancho de todo el mundo. No se salvó nadie: ni los hospitales, ni empresas de telecomunicaciones, ni empresas de energía. El virus tomaba la información y la “secuestraba”, luego pedía una suma de dinero en Bitcoins para poder rescatar los archivos de ese computador. Muchas empresas tuvieron que valorizar su información en ese instante y decidir si pagaban el rescate o no.

Sin embargo, si bien no existen aseguradoras de datos, sí existe algo que funciona como un seguro: respaldar la información. Mientras más profesional el respaldo, mayor es la probabilidad de recuperación en caso de pérdida. A la hora de evaluar las opciones que tienen para respaldar su información, tengan en cuenta lo siguiente:

Exposición: ¿Está mi respaldo expuesto a los mismos fenómenos que pueden ocasionar perdida de información? Los pendrives, discos duros externos e incluso los respaldos en el datacenter de la empresa pueden estar expuestos a fenómenos naturales o informáticos que pueden dañar tanto la información como su respaldo. Deslocalización y redundancia son muy buenos atributos a la hora de respaldar.

Seguridad: ¿Está mi respaldo protegido contra intrusos? El respaldo debe estar protegido al menos de manera tan segura como está protegida la información de la empresa. La encriptación permite que sólo tú tengas acceso al contenido de tus archivos.

Fluidez: ¿Qué tan intrusivo en mi rutina es realizar el respaldo? Claramente la frecuencia con la que uno respalda depende de lo simple o complejo que sea ejecutar el respaldo.

Versionamiento: ¿Me basta con la última versión de mi archivo o necesito reconstruir la historia? A veces lo que necesitamos no es la última versión del archivo, sino que una versión anterior. En estos casos, el versionamiento es una funcionalidad bastante útil.

Teniendo en cuenta estos aspectos, pagar un servicio de respaldo funciona como un seguro contra la pérdida de información. Y si realmente te duele perderla, mi profesor de Finanzas tiene un buen punto para que “contrates ese seguro”.

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20 Mar 2018

Mejoremos el emailing

Existe una brecha importante entre cómo estamos utilizando el emailing actualmente y lo que el emailing puede hacer por tu organización.

Hoy entré a la carpeta de spam de mi casilla de correo electrónico para encontrar 84 correos que pasaron ahí directamente, sin que yo siquiera viera el asunto o el remitente. 84 esfuerzos de alguna organización para ponerse en contacto conmigo, con alguna propuesta o promoción que yo ni siquiera vi.

En mi experiencia, he visto lo que se esfuerzan las empresas a la hora de crear una campaña de emailing, validando el template y los distintos landing pages, revisando la redacción y la base de destinatarios. Por lo tanto, es un desperdicio de esfuerzos y recursos hacer una campaña que no se ajusta a lo que quiere o espera, o peor aún, termina yéndose a directo a la carpeta de correo no deseado.

Esto es muy similar a lo que ocurre en el mundo offline cuando vemos a un montón de jóvenes entregando flyers a la salida del metro: uno los recibe y los bota a la basura en el siguiente basurero. Es más, uno mira ese basurero y está repleto de volantes que los transeúntes anteriores botaron ahí. Es como si fuera más efectivo que los mismos repartidores botaran a la basura los flyers.

En Lima, fuimos con mi esposa a un restaurant de comida del mar (llamado “La Mar”, en un derroche de creatividad). En nuestro caso, somos bastante incultos marítimamente hablando y poco sabíamos de los distintos pescados que se ofrecían en el menú. El mesero se tomó el tiempo de preguntarnos qué sabores nos gustaban y qué pescados conocíamos. Y terminó ofreciéndonos un plato ajustado a los gustos de cada uno (platos exquisitos, absolutamente recomendado el restaurant). Si se fijan, esta experiencia muestra la idea de fondo del marketing directo: la posibilidad de entablar una relación uno a uno con el cliente para ofrecerle algo relevante y ajustado a su contexto y sus gustos.

Este es el camino a seguir para lograr un emailing más efectivo. El emailing nos permite alcanzar masividad y personalización a la vez. No basta con conseguir el correo del cliente y mandarle la misma promoción que a todo el mundo, todo el año. Necesitamos entender a cada cliente (o grupo de clientes), su contexto y sus necesidades, y hacer una propuesta de valor acorde: un producto determinado a un precio atractivo en un momento adecuado.

Mientras mejor sea nuestra (micro)segmentación, mejores posibilidades van a tener nuestras campañas dirigidas, puesto que le vamos a estar ofreciendo a cada cliente lo que necesita en el momento que lo requiere y a un precio que le parece justo. Sólo así aprovecharemos el verdadero potencial del emailing.

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